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martes, 20 de diciembre de 2016

Manguitos

Domingo. Diez de la noche. Diluvia como en aquel famoso poema mientras navego por, en palabras de Javier Marías, el mejor instrumento de propaganda e intoxicación que ha existido, es decir, las redes sociales. Y ahí me encuentro con Denzel Washington hablando sobre el papel de la prensa hoy en día, sobre la desinformación a que lleva el exceso de información. Lo que importa es ser el primero, no la verdad, asegura el veterano actor hollywoodiense. De tantos focos, la verdad se ha vuelto escurridiza, más de lo que siempre fue. Piensas saber quiénes son los buenos y malos del conflicto de turno y aparece una Hermana Guadalupe del Verbo Encarnado y te desmonta tu castillito de naipes. Con lo que cuesta armarlos. Y entonces sospechas que toda contienda tiene o puede tener su hermanita Guadalupe y acabas recelando incluso de tus héroes de infancia. Bye bye, Tierra Firme. Bienvenidos, manguitos. Con ellos sigo navegando por este dulce estercolero bajo la atenta mirada del socorrista Zygmunt.

ÚLTIMA HORA, 20/12/16

jueves, 14 de marzo de 2013

Malsonante e inhumano o Javier Marías no siempre tiene razón…

Una novela malsonante e inhumana

A veces me da por releerme. Una tortura como otra cualquiera. Los hay que prefieren quedar con ex compañeros de instituto o acudir a gimnasios. Este mal hábito o debilidad hizo que me encontrara con algo que escribí el domingo 20 de noviembre de 2011:

“A los futuros estudiantes de escritura creativa: nunca escriban en segunda persona, es algo malsonante e inhumano”. Tengo entendido que esta frase la dijo recientemente Javier Marías en un coloquio sobre literatura. Pienso en Los artistas, escrita en segunda persona por el influjo de Las cosas, de George Perec, y me pregunto si sonará mal, si será inhumana. Medito unos minutos sobre lo humano o inhumano en las novelas y no llego a ninguna conclusión. Me temo que hablar de humanidad o inhumanidad cuando se habla de novelas es un asunto complicado, posiblemente ridículo. Respecto a que sea malsonante, esto ya es otra cosa. En todo caso, dependerá de la pericia del autor a la hora de contar. Con todo, no tiene por qué ser del todo negativo sonar un poco mal. Además, sonar un poco mal, resultar cacofónico a ratos, puede ser algo muy humano, desde luego mucho más humano que la perfección o la supuesta perfección. Vienen a mi mente los nombres de Thomas Bernhard y Louis Ferdinand Céline, que con un discurso a veces desafinado levantaron auténticas obras de arte. A conclusiones similares podríamos llegar si habláramos en términos musicales. Los Sex Pistols o Nirvana, por poner sólo dos ejemplos, fueron grupos que, pese a no sonar del todo bien, hicieron que la gente vibrara con su música. Por no hablar de la manera de cantar de ese mito llamado Bob Dylan…

Casi un año y medio después sigo pensando lo mismo.