miércoles, 30 de noviembre de 2016

De artistas, vértigo y adicciones

Los artistas (Baile del sol, 2011)


Dice Jimy Ruiz Vega con motivo de su lectura de Los artistas:

"Los artistas es un libro breve, lírico e intenso, una estupenda novela que tiene puestas las bisagras narrativas en la autoficción y sus goznes literarios en la difícil tarea de la creación artística y su reconocimiento. La adicción a ese vértigo conlleva incluso quemarse gozosamente".

Han pasado cinco años desde su publicación, ocho desde que finalicé su escritura.

En su día escribí (principios de 2012):

De todos modos, me apetece añadir que Los artistas forma parte de una trilogía. Esta trilogía (soy poco original, lo sé) se asienta sobre, como diría Kundera, la continuidad del mismo tema. Este tema no es otro que el de la Huida. En La historia que no pude o no supe escribir, me centro en lo que sucede tras esa huida, es decir, en la búsqueda que acontece después de que el protagonista rompa o crea romper con sus asfixiantes circunstancias. En Los artistas, trato de explicar los motivos (oscuros) que llevan al protagonista a desear la huida. Aquí me centro en las semanas previas a esa huida liberadora y, cómo no, engañosa. En Piscinas iluminadas, todavía no publicada, la huida física ya no es posible, por lo que el protagonista se ve forzado a la huida mental, es decir, a través de la imaginación, algo mucho más peligroso, sobre todo en una mente enferma como la suya. 

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Felicidad lectora (breve apunte)


Leo el primero de los relatos que conforman El cerebro musical, de César Aira (lectura recomendada por Nadal Suau en la cena que siguió a la presentación de El vol de la cendra, de Joan Payeras) y una sensación de felicidad me embarga por completo. Esto hace que recuerde la primera vez que leí al argentino. Se trataba de su novela Cumpleaños. Ya entonces su lectura me hizo feliz. Hablo de felicidad lectora, no siempre coincidente con la lectura de lo que podríamos considerar buena literatura. Es un concepto extraño, que manejo con dificultad. La felicidad lectora suele ir acompañada del impulso de escribir. Puesto que no tengo nada en marcha, recurro al apunte. No hace mucho, creo que el año pasado, tras la lectura de una novela de Richard Brautigan, anoté lo siguiente: “El placer que me producen los libros de Richard Brautigan me recuerda al placer que siento cuando voy a cenar a un restaurante hindú. Esto quiere ser una declaración de amor. Mi aspiración como escritor: lograr que alguien se sienta así de feliz al leerme”. De nuevo aparece la felicidad. Sin pretenderlo (empecé a escribir sin tener claro a dónde quería llegar), he emparentado a Brautigan con Aira. ¿Tiene algún sentido? No mucho, la verdad, pero quién dijo que felicidad y sentido tuvieran que ir de la mano.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Noviembre: Trump, Cohen, Marquard

10/11/16.- Ganó Trump y yo me puse (¡por fin!) con el césped del jardín. La chica que me vendió las semillas me advirtió de la inconveniencia del momento. En breve llegará el frío de verdad y eso no es bueno para el césped. Decidí arriesgarme. Ya de noche, duchado y cenado, me senté frente al televisor y vi un poco de tele: las explicaciones (por qué pasó lo que pasó) y predicciones (qué podemos esperar del futuro) de los expertos. Todos parecían satisfechos, recién aterrizados de un viaje alucinado. Apagué el televisor y me fui a la cama. Coni me esperaba despierta. Decidimos ver el primer capítulo de Utopía.

La mayoría somos simples y sentimentales. En política, los discursos elaborados no funcionan. Si quieres conquistar el corazón del gran público deberás elaborar discursos simples y sentimentales. No hay más.


11/11/16.- Ayer murió Leonard Cohen. Me apetece transcribir la carta que el canadiense envió a Marianne cuando supo que ésta estaba a punto de morir. No he podido evitar emocionarme al leerla. «Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino».

Ya lo dije, simples y sentimentales.


17/11/16.- El mayor enemigo de occidente es el islamismo radical, aceptemos esta premisa. Sus métodos nos repugnan y asustan a partes iguales, o eso decimos. Me pregunto qué opción vencería si convocásemos un referéndum con la siguiente pregunta: ¿Está a favor de la incorporación del castigo corporal, latigazos por ejemplo, en el código penal español? Últimamente, los demócratas convencidos andan asustados. ¿Saber lo que piensa la gente? ¡Qué locura! Ejercicios de riesgo, los justos. Ah la voluntad del pueblo, ¡qué peligrosa puede ser! ¿Y cómo hemos llegado a esta situación?, se preguntan algunos, incrédulos. Pienso que tal vez nunca alcanzamos las metas que creímos conquistar. A su vez, llevo días con el nombre de Odo Marquard en la cabeza. El pensador alemán aseguraba que “cuando los progresos culturales son realmente un éxito y eliminan el mal, raramente despiertan entusiasmo; más bien se dan por supuestos, y la atención se concentra entonces en los males que continúan existiendo”. ¿Irán por ahí los tiros? No lo sé. Lo que sí sé es que el futuro inmediato parece sonreír a aquellos que creen en milagros. ¡Temblad, tecnócratas! El infierno existe y os está esperando…



martes, 8 de noviembre de 2016

Revolución

En tiempos de paz, el escritor siente simpatía por la revolución ya que la revolución significa convulsión, aventura, poner en jaque la realidad, alterar las reglas, es decir, material literario… Pero, en el fondo, el escritor es conservador ya que, en última instancia, ansía que lo dejen en paz, un rincón en el que poder encerrarse a escribir, alejado del mundo y sus vaivenes.

Y hablando de revoluciones, ¿qué resultaría más revolucionario, la victoria de Hillary Clinton o la de Donald Trump? Si empleamos el término “revolucionario” como sinónimo de “alborotador” o “turbulento”, queda claro cuál es la respuesta correcta. De ahí que todos los periodistas digan preferir a Clinton pero, en el fondo, deseen la victoria de Trump. 

Método Trump (y de tantos otros): Soltar sentencias más o menos controvertidas y esperar a ver qué pasa. Situarse en el mundo a través del ruido. Una vez pasado éste, queda un nombre o una imagen asociados a la polémica, es decir, un halo revolucionario o reaccionario (que es otra forma de revolución).


ÚLTIMA HORA, 08/11/16

martes, 25 de octubre de 2016

Dylan


A Dylan le concedieron el premio Nobel de Literatura, no de Poesía (si bien se lo concedieron por «haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción»). Lo digo porque hay quien se empeña en diferenciar los conceptos “cantautor” y “poeta”, “letra de canción” y “poema”. Respecto al concepto “escritor”, aclaro que uno puede ser escritor de muchas cosas: poemas, novelas, canciones, guiones, reportajes, prospectos farmacéuticos, instrucciones de uso, etc. Al fin y al cabo, la literatura no es otra cosa que el «arte de la expresión verbal». Existe lo que se llama literatura médica o literatura jurídica. Si seguimos con las distintas acepciones que del término “literatura” ofrece el diccionario de la RAE, nos encontramos con que, coloquialmente, la palabra “literatura” puede emplearse como sinónimo de “palabrería”. Y sí, mucha palabrería («abundancia de palabras vanas y ociosas») ha suscitado el último Nobel literario. Para muestra, un botón. Pero, seamos francos: ¿qué sería de nosotros sin la superficialidad y la ociosidad? Años de lucha nos costó alcanzarlas.


ÚLTIMA HORA, 25/10/16

domingo, 16 de octubre de 2016

El escritor

5:47 a.m. Salta de la cama y se dirige al baño. Enciende la luz y se planta frente al espejo. Trata de creérselo. Fuerza una sonrisa. Se imagina a Dostoievski escribiendo el pasaje en que Raskólnikov asesina a la usurera, a García Márquez enfrascado en la furia de los últimos párrafos de Cien años de soledad, a Roberto Bolaño tecleando el final alucinado de Amuleto. Se imagina a los tres en plena acción, arañando la realidad con sus palabras, inexistentes y dioses, cuando el instante mágico es interrumpido por un sonoro pedo. Ninguno de los tres se inmuta, siguen a lo suyo. He aquí algo importante, se dice el escritor. Siente que ha encontrado un filón. Deja el espejo y sale en busca de su Moleskine. Una idea en gestación aletea. Tiene que ver con esa mezcla de lo divino con lo más zafio. No encuentra ningún boli. En el cubilete del escritorio hay un par, pero no escriben. Finalmente, encuentra uno en la cocina, en el cajón de las facturas. Cuando se sienta a escribir, el chispazo de inteligencia no es más que ceniza triste.

ÚLTIMA HORA, 11/10/16

miércoles, 5 de octubre de 2016

Diario: nuevos fragmentos

lunes, 05 de septiembre de 2016

El estilo es lo principal, pero no debe parecerlo. Lo peor, sin duda, es la afectación –tan nuestra.

(...)



martes, 06 de septiembre de 2016

(...)

Ayer leí un cuento de Luciano Lamberti que me gustó bastante.


jueves, 08 de septiembre de 2016

He seguido leyendo cuentos de Lamberti. Hay unos cuantos disponibles en Internet. Alterno su lectura con la de los cuentos de Fabián Casas (Titanes del coco) y la de los diarios de Piglia. Todo muy argentino.


viernes, 09 de septiembre de 2016

Pierre Lemaitre (hoy, en El Mundo): “Mi problema es que, pese al Goncourt y a las buenas ventas, siempre seré considerado una figura menor en el ámbito de las letras. La prensa de izquierdas me detesta. ¡Aunque yo sea de izquierdas! Les parece un pecado que mis textos sean fáciles de leer. ¿Qué quieren? ¿Literatura pretenciosa? Eso es fácil de hacer, podría publicar tres libros al año. El esnobismo imperante en los medios llamados progresistas determina que el trabajo enorme que requiere construir una historia eficaz y fácil de leer, no tiene valor. Y debe ser insoportable para ciertos críticos y escritores que yo haya empezado tan tarde y haya tenido tanto éxito, premio Goncourt incluido. Me consideran un artesano, no un artista. Qué se le va a hacer”.


jueves, 22 de septiembre de 2016



viernes, 23 de septiembre de 2016

Últimamente, me resulta imposible encontrar tiempo de calidad para sentarme a escribir. Obligaciones laborales, familiares y sociales lo impiden. Tal vez, de utilizar bolígrafo y cuaderno y llevarlos siempre conmigo, podría aprovechar de manera más eficaz los breves huecos que el día me ofrece. Pero no, uno no puede reanudar su escritura sin más, por el simple hecho de disponer de cuarenta minutos. Sentarse a escribir supone todo un proceso. Verme obligado a escribir, a mis 43 años, párrafos como éste apunta a una especie de fracaso vital, de objetivo no cumplido.


lunes, 26 de septiembre de 2016

El sábado diluvió todo el día. Instalado cómodamente en el salón de casa, veía cómo la lluvia caía en el jardín. Las lombrices emergían de la tierra y se deslizaban sobre las baldosas. Parecían pequeñas serpientes o grandes excrementos de pez. Voluntaria o involuntariamente, iban directas a la piscina. No es la primera vez que observo este comportamiento. Como no flotan ni saben nadar, los gusanos suicidas acaban en el fondo, lo que me obliga a tener que pasar el aspirador para deshacerme de sus cadáveres. Observándolas, pensé en Pedro Sánchez y los suyos. Alarmado, me deshice de la imagen y seguí leyendo Blitz, de David Trueba.

El domingo salió el sol e invitamos a mi hermana, su marido y su hijo a pasar el día con nosotros. Antes de su llegada, tuve tiempo de trabajar en el jardín y limpiar la piscina. El trabajo físico me sentó bien. La realización de tareas físicas y útiles, visiblemente útiles, apreciables, robustece el alma y nos predispone a la amistad y el amor. Tras el baño sanador, me puse frente a la barbacoa y me encargué de asar la carne para los invitados. Fue un domingo feliz. Todos fuimos felices. Coni y yo terminamos el día haciendo el amor.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

(...) A estas alturas, creo tener claro la manera en que quiero escribir, más allá de la historia o historias que me apetezca contar. Si he añadido un punto de incertidumbre a la frase anterior se debe a que, a lo largo de mi vida, he adquirido convencimientos similares que después he terminado por abandonar. Diría que el punto de inflexión se produjo con la lectura del inicio de Bandoleros, de João Gilberto Noll. Antes ya se había producido una desviación. Esta desviación pasó por diferentes etapas y adquirió su forma definitiva (al menos, hasta la fecha) tras ese arranque de novela. La putada de esto es que se produce a mis 43 años, edad en la que lo más decente sería plantearse abandonar todo intento de escritura. Lo sensato sería dedicarse en cuerpo y alma a la familia y el jardín. Escribir por amor al arte es una frivolidad de difícil justificación. Pero también es cierto que ya he alcanzado una edad en la que lo más sensato es prescindir de las justificaciones…


martes, 04 de octubre de 2016

El PSOE, ante su falta de respuesta/propuesta, ha decidido suicidarse. Mejor pegarse un tiro a que te lo peguen, pensarán. Los de Ciudadanos, con razón, tiemblan. En el PP y en Podemos se frotan las manos. Airean la cabeza de Sánchez como reclamo. Se avecina estampida y lo saben. Sus enemigos se la sirvieron, como suele decirse, en bandeja. Ya no hay más alternativa que Podemos. El miedo que pretenden dar (y que dan) a los dueños del Ibex 35 y adláteres también asusta a los tibios socialdemócratas que jamás hubiesen votado a IU. Todos sabemos cómo terminará la película. Qué lejos quedan aquellos 123 escaños del PP. Amortizado el trago de la Gürtel (por mucho que ahora se haya iniciado el juicio), ya sólo les resta vender estabilidad y continuidad para seguir agrandando sus arcas (de votos, se entiende). Los optimistas dicen que el PSOE tardará años en reponerse del golpe; los realistas, que es un zombie político que se desgarrará en prime time hasta su desaparición final. 


miércoles, 05 de octubre de 2016

Paso muchas tardes jugando con Sofía. Inevitable recordar los días que Floriane pasaba conmigo, lejos de su casa francesa. Nos sentía solos frente al mundo. Hablo de diez, de seis, de cuatro años atrás. Ahora, como entonces, lo mejor de mí brota de un modo natural. Nunca seré tan paciente, tan generoso, tan afectuoso como en estas tardes dedicadas a Sofía. No es que luego el amor se atenúe, lo que sucede es que, a medida que estas tardes languidecen, vuelven a mí mi habitual impaciencia, mi habitual egoísmo, mi habitual frialdad.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Poesía en los bares: Joan Payeras

"El vol de la cendra" (Sloper, 2016)

Una mujer elegante, alta y delgada, que se esfuerza por pasar desapercibida y sin embargo atrae la atención de todos los hombres del lugar en que se encuentra, ésta es la imagen que acude a mi mente cuando pienso en la poesía de Joan Payeras. De movimientos medidos y palabra justa, no acabará en el centro de un corro de borrachos a esa hora en que se evita el reloj por no caer en depresión, tampoco obnubilará a ingenuos con su retórica encendida sobre la vida o el arte; se moverá con gracia, hablará lo justo, sonreirá o llorará, sin aspavientos, y dejará un recuerdo indeleble de su paso por la fiesta.  

Siempre que hablo de poesía con Joan Payeras, en algún momento de la conversación aparecen las palabras “silencio”, “despojamiento”, “concreción”. Pero por encima de todas ellas destaca, con una luz intensa, la palabra “tiempo”. La última vez que nos vimos confesaba: “Ya sólo soy capaz de hablar del paso del tiempo, de la angustia y el terror que su huida me produce”. ¿Qué decir ante semejante frase?

En su último libro publicado, El vol de la cendra, cuya gestación es bastante anterior a la conversación antes referida, Joan Payeras logra, en parte, esquivar su obsesión y nos ofrece un relato antibelicista que huye de la historicidad para asentarse en el terreno de la parábola. Una guerra que puede ser cualquier guerra, que de hecho es cualquier guerra. Pero se puede ir más lejos: una guerra como metáfora de la vida, del conjunto de horas adversas a las que todos debemos enfrentarnos. La mirada del individuo en mitad del sinsentido, los retazos aislados y sorpresivos de belleza, algunos recuerdos protagonizados por seres y lugares queridos, estas pequeñas cosas, en principio insignificantes, se erigen como única posibilidad de salvación. La verdad que el libro desnuda, su enseñanza moral, es antigua y simple y no por eso innecesaria.

Dos influencias me atrevo a señalar. De un lado, el desgarro cósmico, existencialista, de Raúl Zurita; de otro, la economía de medios y la contención de José Corredor-Matheos. De la lectura y asimilación de ambos poetas (y de una voz propia forjada libro tras libro) nace este poemario escrito originalmente en catalán y que Sloper ofrece en edición bilingüe catalán-castellano. Una excelente oportunidad para acercarse a la poesía de uno de esos poetas que no acostumbran a estar en el ojo del huracán, que no aparecen en los suplementos culturales, ni participan en recitales, ni se muestran muy activos en las redes sociales (nuestro campo de batalla actual), pero que vale mucho la pena leer. 



Primero

     ¿Y qué haremos con tanta ceniza? Como si un sol negro se fundiese sobre nuestras cabezas, como una lluvia negra y caliente en nuestros labios, una lluvia pesada que nunca termina, una agua negra y caliente que no moja, mientras nuestra lengua seca parece una piedra de sal, y nos miramos las manos llenas de sol negro, de lluvia caliente, de mundo que se va, que se ahoga. 
   ¿Y qué haremos con tanta ceniza?




                   5.


                   Nada añoro                  
                   andamos todo el día entre el silencio
                   porque el sonido del viento
                   o de las botas hundiéndose en el barro
                   son nuestro silencio
                   los gritos de los oficiales
                   los gemidos y las canciones
                   son nuestro silencio
                   y no hay ruido
                   que estorbe lo que pensamos
                   y yo recuerdo las horas de colegio
                   cómo lo hacíamos en el coche de mi padre
                   o el color exacto del mar
                   de Es Trenc cuando tú lo miras
                   puedo recordarlo todo
                   pero como si no me perteneciera

                   como si no me quedase deseo
                   ni añoranza.



                   9.


                   Hoy lo he entendido:
                   el miedo es una palabra.
                   No es como el barro,
                   la comida o la lluvia.

                   El valor no existe,
                   pasan los días
                   y lo que esperabas llega,
                   y eso es todo.
                  
                   Y entonces, de repente,
                   sólo importa lo que está ocurriendo,
                   y no hay nada que decidir,
                   no hay más opciones
                   que estar vivo,
              
                   con todo lo que estar vivo conlleva.



                   15.


                   Como el vuelo de la ceniza                  
                   que gira y gira
                   a las órdenes del viento
                   y de repente cae
                   quieta por unos instantes
                   como fundida con la tierra
                   antes de iniciar de nuevo el vuelo
                   ligero azaroso sutil

                   nuestro vuelo como el vuelo de la ceniza
                   con idéntica insignificancia
                   con idéntica belleza.



                   21.


                   Escribir la palabra luna.                  
                   Levantar la cabeza y mirarla.
                   Cerrar los ojos y en voz alta
                   decir la palabra dios,
                   temblando como un niño pequeño
                   que no es capaz de cruzar una puerta.

                   Abrir los ojos.
                   Ver la luna en el mismo sitio,
                   y la puerta cerrada.




martes, 6 de septiembre de 2016

LA FICCIÓN

A veces, me paro frente al espejo y me digo: “Javi, no lo olvides, eres escritor. No es gran cosa, pero algún lector hay por ahí al que llegaste, al que lograste tocar”. No todo el mundo lo consigue. Hay grandes autores que ni siquiera me rozaron. Depende de muchas cosas, pero no me apetece ahora jugar al analista. Lo que quiero decir es que a veces me miro en el espejo y decido creérmelo. Si no te lo crees tú, nadie lo hará. Y esas tardes en que te lo crees estás más guapo, caminas más erguido. Sabes que de proponértelo podrías seducir sin problemas a Jennifer Lawrence o Scarlett Johansson. La gente lo percibe. De ser preguntados, serían incapaces de explicar qué es eso que perciben. Pero ahí está, una especie de aura. Hablo de las mejores tardes, después de escribir uno de esos fragmentos, uno de esos poemas que hacen que dejes de existir (y en esa inexistencia creces hasta tocar las nubes). Has creado un mundo, has arañado la realidad. A veces, claro, ocurre que te paras frente al espejo y te dices eso de que eres grande y no consigues creértelo y la realidad te pasa por encima, es ella la que te araña, la que juega contigo. Has dejado de ser el narrador, el que manda. Alguien, al que no le importa lo que te ocurra, maneja la situación. Entonces, ni el porno ni Netflix ni la mejor novela de Piglia te pueden salvar. Pero no debes alarmarte. Pasa como puedas las horas, el día, las semanas. Tarde o temprano, llega el instante en que vuelves a pararte frente al espejo y consigues creértelo. Una ficción, es posible, pero qué sería del mundo, de nosotros, los escritores, sin la ficción. 

sábado, 27 de agosto de 2016

Unos días de agosto (fragmentos de un diario)

martes, 16 de agosto de 2016

Un agosto de relatos: de un lado, los de Koundara, escritos por David Pérez Vega, de otro, los de De qué nos enamoramos, de Roman Simić. Los primeros, como escribió David en la dedicatoria del ejemplar que tengo en casa, son "cuentos realistas de corte norteamericano". En ellos, desfilan jóvenes a punto de abandonar la juventud, inmersos en trabajos precarios que difícilmente los colmarán, asfixiados por la falta de oportunidades de mejora, por el turbio futuro que se cierne sobre ellos... Creo que fue Bauman quien dijo que, por primera vez en la historia reciente, los jóvenes de hoy no tenían verdaderas expectativas de superar el nivel de vida alcanzado por sus padres. De eso van estos relatos (más bien: este es el marco en el que se mueven los personajes de estos relatos). Respecto al libro de Simić, se trata de un realismo menos descriptivo, más evocador, igualmente eficaz. De la España en crisis, a la Croacia de posguerra... Por cierto, compré Koundara a través de la tienda on line de Baile del Sol. Al abrir el paquete que lo contenía, me encontré con la grata sorpresa de De qué nos enamoramos. Bien por ellos.


jueves, 18 de agosto de 2016

Rim Jong-Sim, la gimnasta norcoreana ganadora de un oro en los actuales Juegos de Rio: “Lo primero en lo que pensé cuando supe que había ganado es que había hecho feliz a nuestro amado líder". Es leer “amado líder” y pensar en el Gorrión Supremo de Juego de Tronos. Acto seguido, acude a mi mente aquel poema de Nicanor Parra en el que asegura que el futuro será comunista y cristiano o no será. Pienso en la contradicción que esconden estos cultos personalistas, en la cantidad de odio y fe de que estamos hechos los humanos. O adoramos el individualismo o adoramos la sumisión. ¿De verdad? El individualismo también precisa de amados líderes fuertes. Mira a tu alrededor. Paulatinamente, nos vamos convirtiendo en fanáticos y devotos. La corrupción de los Lannister frente al puritanismo proselitista de la Fe de los Siete. PP y Podemos. Trump y Clinton. Defensores del toreo y antitaurinos. Etc. Los extremos se distancian, se refuerzan en sus posiciones. La devoción acrítica frente al cinismo (o devoción al dinero). ¿Quién será nuestro Jon Nieve, nuestra Daenerys Targaryen? ¿Un nuevo amado líder? El sol nos ciega mientras la noche se aproxima… Y ya saben lo que dicen de la noche: que es oscura y alberga cosas terribles.


lunes, 22 de agosto de 2016

“Si a todo esto lo quieren llamar arte, subrayemos que es arte efímero. Todo es fugaz en el Dallol, como corresponde a la extraordinaria geodinámica de la zona. Todo es cambiante. Las zonas que ayer estaban tranquilas hoy tienen una inquietante actividad. Las fumarolas que ayer humeaban al oeste hoy lo hacen al este. Las flores de sal que lucían blancas hoy están amarillas, y pasado mañana, rojas. Y desaparecerán para germinar en otros lugares”. Ha sido leer esto (en El País) y recordar Solaris, de Stalislaw Lem.


viernes, 26 de agosto de 2016

Leo los diarios de Piglia. Me resultan muy estimulantes. Descubro que últimamente, como lector (y también como escritor), me siento atraído por dos vertientes de la literatura: de un lado, la que podría englobarse dentro de la llamada autoficción, en la que se incluirían (incluiría yo) los diarios; de otro, esa ficción extraña (recuerda: novelas breves y enigmáticas) que trata de escapar de los terrenos trillados (muchas veces adoptando las formas de la búsqueda, del misterio) y que en ocasiones tiende a lo absurdo o inexplicable (pero de manera contenida). ¿Ejemplos en mi producción? Mi Berghof particular (autoficción diarística) y Oslo (breve y enigmática). ¿Ejemplos en la producción de otros (lecturas recientes)? Dentro de la primera categoría: Burdeos, de Levrero, y Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, de Piglia. De la segunda: La reina de las nieves, de Gandolfo, y El cielo que nos tienes prometido, de Guillermo Aguirre.



lunes, 22 de agosto de 2016

Poesía en los bares: Omar Pimienta

"El álbum de las rejas" (Ediciones Liliputienses, 2016)


9.
He was Cassius Clay!
Me dicen que escriba       que escriba y guarde
que entre y salga      al papel        al teclado
el uno-dos               algún intercambio
que recuerde: verso fallido desgasta el doble
que salte la cuerda por lo menos dos horas diarias
alimentarme bien     dos      uno-dos     libros       más libros
que no diga todo       que levante la guardia       que me guarde hasta el final
Me sugieren que me ponga a escribir para mí: Shadow Writing
pero al verme con los ojos hinchados   la boca reventada mi sparring me dice:
hazlo como cuando creías en tu magia
                                   tú puedes muchacho    lo tienes en ti
por tu madre que también luchaba con su puño y letra
            por tus hermanos que te ven desde su propio ring
            por tu padre que se partió el lomo
por ella que pide a gritos la campanada
y entro y salgo      con intercambios cada vez menos favorables
el hígado               cuídate el hígado
la retina despegada                       las manchas que te confunden
            me dicen que ya: 7
         que no me levante: 8
que me darán la revancha: 9
que no puedo seguir pensando que escribir es de vida o muerte.

10.
Quiero

un bosque donde todos los árboles tengan etiquetas:
el nombre científico
el usual y el que le pondría junto con el hijo que tal vez no tenga

caminar por entre los árboles hasta llegar a un claro lleno de luna
que una zarigüeya se haga la muerta en una puesta en escena infinita

sentarme allí al margen a aplaudir hasta que caigan los telones otoñales
o el sol encienda las luces

volver por el mismo camino siguiendo las etiquetas:

  nombre científico: quercus rotundifolia
  nombre común: encino
  nombre que le daríamos: el de tronco arrugado

  nombre científico: myrtus communis
  nombre común: arrayán
  nombre que le daríamos: el de ramas torcidas y tronco frío

  nombre científico: olea europaea
  nombre común: olivo
  nombre que le daríamos: el de bolitas que se comen en las fiestas

volver atrás   aplaudir de nuevo
dar un par de giros en mi eje y caer al piso
la luz de la luna en la vieja cara de niño
la puesta en escena infinita.



miércoles, 17 de agosto de 2016

187 palabras

Dicen que seguimos sin gobierno, líderes en algunas cosas, colistas en otras, las más de las veces en mitad de la tabla. Me llegan rumores disfrazados de grandes titulares. Hay gente haciendo historia en Brasil, historia que ni me roza, que en unos días será nada: algoritmos borrosos en el universo digital. Yo respiro en mi retiro de Son Bieló, junto a mi familia. Aquí no hay hoteles, ni siquiera turistas. Hay sol, cervezas, voces de niños. Por las noches, me tumbo en una hamaca a contemplar el cielo estrellado. Por las mañanas, me despierto temprano y observo a los gorriones picotear los restos de la cena. Esta paz la olvidaremos y, sin embargo, estas tardes se empeñan en disfrazarse de eternas. Resulta increíble que algo así sea posible en Mallorca, en pleno agosto. Aquí no llegan las hordas invasoras, ni los discursos de los que quieren acabar con ellas. Hasta aquí llega el canto de las cigarras, de las lechuzas, los balidos de ovejas... También llega el wifi y todo lo que supone: la Patrulla canina, los grandes titulares, la posibilidad de enviarles estas 187 palabras. 

ÚLTIMA HORA, 16/08/16

miércoles, 3 de agosto de 2016

Agosto y el diablo

Ir dejando a tu paso huellas indelebles y sin embargo cambiantes a las que poder regresar en cualquier momento. Ser todos tus fantasmas. No impedir que el azar desquicie la materia, sus infinitas posibilidades. Decirles ahora sí a todas las demás. Ser el vagabundo y el aristócrata que viven en ti dependiendo del día. Convertir el asfalto en espuma de océano. Perder cronología, nombres, parlamentos. Confundir años y cuerpos, ciudades y promesas. Que ese pasillo, que recorristeis abrazados, nunca desemboque en la misma habitación. Haber dicho lo que no dijiste a la mujer que ya no estaba. Haber perdido el avión la mañana siguiente y no dos años después, cuando el mundo era otro. Jamás saber qué va a pasar con lo que ya ha pasado. Que ella se llame Beatriz, Melania, Isidora. Poder vivir de espaldas a los plazos suscritos, a las condiciones pactadas. Despertar sin saber a quién diste tus días. Destrozar lo que fuiste para serlo de nuevo. 

ÚLTIMA HORA, 02/08/16

miércoles, 20 de julio de 2016

Recuperarse de las vacaciones

Unas vacaciones para recuperarse de las vacaciones. ¿Por qué no se le ocurrió a ningún partido político? Cinco días en que a los trabajadores con hijos a su cargo se les exigirá por ley permanecer en un balneario, alejados de su progenie, de la familia en general. Beber cervezas heladas junto a una piscina en la que nadie grita o salpica. Darse un homenaje de marisco y vino blanco en un restaurante a orillas del mar. Desintonizar del televisor Clan TV y Disney Channel. No ponerle voz a los peluches que invadieron la casa. Permanecer en la cama más allá de las nueve. Unas vacaciones para recuperarse de las vacaciones. Si se dan unas terceras elecciones, mi voto será para el partido que lo proponga. Dirán que demagogia, que populismo, el principio del fin de las democracias liberales. No importa. En sus inicios, las grandes ideas suelen ir acompañadas de alarmismo injustificado. Mi voto es suyo, del partido que lleve tal propuesta en su programa. Unas vacaciones para recuperarse de las vacaciones. No creo que suponga el fin del mundo.

ÚLTIMA HORA, 19/07/16

lunes, 18 de julio de 2016

Trece años después

viernes, 8 de julio de 2016.- Abrí los ojos a las seis. Permanecí en la cama hasta las siete. Cuando empezaba aburrirme y resultaba obvio que no iba a volver a conciliar el sueño, decidí bajar. Me preparé un café con leche y salí a la terraza. Llevé conmigo un librito de relatos de Elvio E. Gandolfo. Leí el primero, el que da nombre al conjunto. Me entraron ganas de caminar sin rumbo por una ciudad sumergida en la niebla, de buscar sin apuro a una muchacha desaparecida. Me imaginé en una habitación de hotel con un portátil y tiempo para malgastar. Soslayaremos el comentario obvio que tal verbo exige. Las niñas durmieron en casa de los abuelos. Reina el silencio en la casa. Ya es pleno día. Mi hija mayor hoy cumple 13 años. Trece años después, no sabría decir si odio o amo el blues.

Leyendo "La reina de las nieves" (Centro Editor de América Latina, 1982),
de Elvio E. Gandolfo