miércoles, 13 de junio de 2018

La zeta


Si usted quiere ser presidente de España, es conveniente –no imprescindible– que la zeta se encuentre en sus dos apellidos. Digo esto ahora que se inicia, según todos los medios, la carrera por la sucesión de Mariano Rajoy. Los números y la historia han de servir para algo. Ahí tienen a Adolfo Suárez González, Felipe González Márquez, José María Aznar López, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez Pérez-Castellón. Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo y Mariano Rajoy Brey fueron anomalías, excepciones a la regla patria. Además, miren cómo entró uno y acabó el otro. Es cierto que tanto María Soraya Sáenz de Santamaría Antón como Alberto Núñez Feijóo​ poseen la última letra del abecedario en su primer apellido, pero ¿no sería mejor ir sobre seguro? Ahí tienen la opción de Juan Ignacio Zoido Álvarez o la de nuestro José Ramón Bauzá Díaz. ¿Y por qué no apuntar más alto? ¿Qué tal Zinédine Zidane? Entiendo que todavía es precipitado, que la mayoría aún nos encontramos en estado de shock por lo sucedido el pasado 1 de junio, pero no conviene retrasar las cosas. Dicho queda.

ÚLTIMA HORA, 05/06/18

miércoles, 23 de mayo de 2018

Nosotros, los mejores


Nosotros, los mejores, jamás dudamos. Por eso, somos buenos con los buenos y malos con los malos. No creemos en la Biblia, pero nuestros comentarios en redes sociales y realidad paralela se rigen por el óptico mandato bíblico. Intransigentes con los intransigentes, injustos con los injustos, crueles con los crueles. Lo de la viga en el ojo propio (por seguir con el tono evangélico-oftalmológico de estas palabras) jamás nos hizo pestañear. Es más, somos capaces de detectar las pajas en otros ojos antes incluso de que estas alcen el vuelo. En contra de lo que cabría pensar, ser los mejores no es tarea sencilla. Soportar el peso de la verdad no está al alcance de cualquiera. Cargamos orgullosos con esta responsabilidad. El mundo nos necesita, somos los elegidos; no podemos permitirnos dudar. La duda es un lujo de la clase media acomodada. La duda es uno de nuestros mayores enemigos, el principio del fin. Somos los mejores y debemos seguir siéndolo a toda costa. Cueste lo que cueste. Por eso, somos buenos con los buenos y malos –incluso muy malos– con los malos.


ÚLTIMA HORA, 22/05/18

viernes, 18 de mayo de 2018

Tras la lectura de «En la estepa», de Samanta Schweblin, con los alumnos del taller

(o una técnica sencilla y efectiva para armar un cuento)

Al final escribir un cuento no deja de ser contar una historia haciendo trampas. Las trampas son las que hacen la historia interesante. Hay trampas sutiles y trampas obvias, pero incluso con trampas obvias se pueden construir cuentos interesantes, resultones, buenos.

Samanta Schweblin hace trampas y no se preocupa mucho en disimularlas. La gracia de sus cuentos estriba precisamente en esas trampas.

La técnica es sencilla. Schweblin convierte una situación en un cuento. Esta transformación la consigue gracias a “la trampa”. Pensemos en el cuento «En la estepa».

Situación: una pareja que quiere tener hijos. Recurren a todos los métodos conocidos. Lo desean con mucha fuerza y están dispuestos a cualquier cosa. El cuento podría hablar de la relación de esta pareja, de la alteración de sus estados de ánimos (de la ilusión a la desesperanza, etc.), de las personas a las que recurren, de las conversaciones con amigos en situaciones similares, etc. Ahí todavía no tenemos un cuento, tenemos una situación. Bien. Lo que hace Schweblin es sencillo: sustituye la palabra “hijo” por la palabra “criatura” y deja que esta nueva palabra “impregne” el relato. Si en vez de buscar un hijo buscan una criatura, ya tenemos el cuento (y el cuento es otro, o sea, se ha transformado). Pero no debemos olvidarnos de la idea inicial. De ahí los tratamientos de fertilidad y todas esas cosas “raras” que las personas  llegan a probar con la esperanza de quedarse embarazadas…

Por otro lado, comprobemos lo clásico que es el cuento en su estructura:

- Planteamiento: presentación de los personajes y situación actual
- Punto de giro: encuentro de Pol con los que sí lo consiguieron
- Nudo: la escena de la cena en casa de los afortunados
- Punto de giro: Pol decide entrar en el cuarto donde guardan a la criatura
- Clímax: el encuentro de Pol con la criatura (nos lo obvia, solo nos entrega las consecuencias de ese encuentro).
- Desenlace: la huida de los protagonistas.
           
¿Ha cambiado algo en ellos? Diría que sí, sobre todo en Pol, al que parece no importarle atropellar a una de esas criaturas si se cruza en su camino…

Lo que decía: sencillo y efectivo.

Eso sí, está claro que existen mil maneras diferentes para escribir un buen cuento. Esta es sólo una de ellas.


domingo, 29 de abril de 2018

DECÁLOGO PARA FUTUROS NOVELISTAS

1. No pierdas ni un minuto de tu tiempo en la lectura de decálogos para futuros novelistas. Sólo sirven para demostrar que el aburrimiento y el deseo de admiración son motores incuestionables para la escritura más o menos creativa.

2. El hecho de que hayas llegado, pese a la advertencia del punto 1, al punto 2 significa que no tienes muy en cuenta las advertencias de los escritores que pierden su tiempo elaborando decálogos que saben inútiles. Estás en el buen camino.

3. Un decálogo para futuros novelistas no deja de ser un tópico que difícilmente admite sorpresa o emoción. Si aspiras a tener una carrera exitosa, huye de ellos, que sean otros los que pierdan su tiempo en su elaboración.

4. Si aspiras a tener una carrera exitosa (como novelista, se entiende), significa que alguien te ha engañado o que padeces una desviación importante en tu capacidad de comprensión del mundo que te rodea.

5. Si padeces una desviación importante en tu capacidad de comprensión del mundo que te rodea ya tienes una de las cosas que se precisan para construirte una carrera  exitosa como novelista.

6. A diferencia de lo que ocurre con los poetas, la falta de ingresos monetarios derivados de la venta de tus novelas será motivo de mofa de todos los que no entienden que alguien con más de cuarenta años pierda su tiempo inventando historias.

7. Inventar historias, de eso va ser novelista (por si creías que tenía que ver con asuntos más elevados).

8. Si crees que esto de escribir novelas es algo elevado, lo tuyo no es ser novelista. Estás a tiempo de pasarte al mundo de la gastronomía, el auto-conocimiento o la poesía trascendental de inspiración nipona.

9. Si lo escrito en el punto número 8 te ha molestado, es que lo tuyo no es ser novelista. Tampoco poeta, por supuesto.

10. El hecho de que hayas llegado, pese a la advertencia del punto 1, al punto 10 significa… Bueno, no sé qué significa. Tal vez seamos amigos o conocidos o sentiste curiosidad. La curiosidad es otro de esos motores incuestionables para la escritura más o menos creativa.

 

miércoles, 18 de abril de 2018

Mi móvil y yo


Ya puedo respirar tranquilo: es posible vivir sin móvil. El mundo no deja de girar, la vida continúa. No se producen migraciones masivas de familiares y amigos, no se secan los mares ni se abre la tierra. Deben creerme, hablo desde la experiencia; no soy uno de esos tipos que andan por la vida inventando historias. El viernes me dejé el móvil en el trabajo. Es tentador pensar que cosas así no suceden. Uno puede olvidarse el paraguas, la chaqueta, aquello que compró para su esposa… pero ¿el móvil? Pues sí, yo soy la prueba. Al percatarme, reconozco que atravesé un instante de pánico. ¿Dos días y medio sin móvil, desconectado del mundo? Traté de tranquilizarme. Recurrí al tópico, para algo han de servir: evoqué mi infancia y buena parte de mi juventud. ¿Acaso no vivíamos la mar de bien? Surtió efecto. La noche del domingo alardeaba de entereza frente a mi mujer. Ni un momento de ansiedad, le decía. Al llegar al trabajo, el móvil me esperaba sobre mi mesa con un mísero 1% de batería. Había aguantado. Por los pelos, pero había aguantado. Como yo. Dos tipos duros, resistentes, eso es lo que somos.


ÚLTIMA HORA, 27/03/18

Conspiradores


Dos hombres. Rondarán los cincuenta. Se han instalado en una mesa cercana a la mía. Finjo leer los poemas del último libro de Ben Clark, pero en realidad trato de captar lo que dicen mis vecinos. Como conspiradores de otra época, hablan en susurros –hoy en día los conspiradores desconocen el término “discreción”–. «Hay que confiar en la intuición y recelar de la primera idea», dice el menos calvo. «Se debe mostrar más y explicar menos», asegura el otro. Cada pocas palabras, anotan frases en unos pequeños cuadernos que descansan sobre la mesa, junto a sus móviles y bebidas. «Lo que no se muestra también debe palpitar», añade el primero. Me percato de que llevo varios minutos con el libro abierto en el mismo punto, así que giro la página y leo: «No me preguntes cómo, pero sé / que los dioses antiguos han llorado / por nosotros». Pienso que estaría bien regalarles una frase, decir algo inteligente que cuadre todo esto. Intuyo que algún dios antiguo está llorando por todos los que nos encontramos en este bar. Quiero verles la cara, pero la luz que entra por la ventana me lo impide. Apuro mi poema y me levanto para pagar.


ÚLTIMA HORA, 10/04/18

jueves, 15 de marzo de 2018

Desperdicios


De algún modo, la irrupción de los robots pone en entredicho algunas afirmaciones que ayer mismo proferíamos sin atisbo de dudas. Se me ocurrió esto hace unas semanas, después de leer una entrevista a Tim Harford, de promoción por España de su último libro, Cincuenta innovaciones que han cambiado el mundo. El hecho de que, a fecha de hoy, los robots sean capaces de aterrizar aviones o comprar acciones y, en cambio, no sepan cómo limpiar un baño es, sin duda, un hecho jugoso y hasta cierto punto revelador. ¿Significa que estamos más cerca de poder prescindir de los controladores aéreos que de los limpiadores de retretes? ¿Hay más futuro, desde una perspectiva laboral, en el sector de la limpieza que en el de la Bolsa? ¿Los antaño aspirantes a funcionario –es decir, amantes de la estabilidad y el largo plazo­– se acabarán convirtiendo, en el futuro, en aspirantes a limpiadores? ¿Seremos testigos del surgimiento de academias especializadas en tareas de limpieza y absorción? Al fin y al cabo, estamos lejos de erradicar la suciedad de nuestras vidas. O dicho de otro modo: el futuro está en los desperdicios. Buenos días.

ÚLTIMA HORA, 13/03/18

lunes, 29 de enero de 2018

Contra las cuerdas


El lunes 15 de enero, hace 14 días, enviaba estas 175 palabras al periódico con el que llevo colaborando desde finales de 2007. Las publicaron el día siguiente, el martes 16. Entonces, al releerme, sentí una mezcla de desilusión y fastidio. Luego pensé que llevaba más de diez años colaborando con el periódico y que el décimo aniversario me había pasado desapercibido. También pensé en la relajación, en la confianza que toda relación duradera acaba generando. Pensé en todas esas cosas que dicen de la confianza y llegué a la conclusión de que la mayoría son ciertas. Después dejé de pensar y seguí con las cosas que hace uno cuando no se sienta a escribir articulillos de unas doscientas palabras.
Contra las cuerdas (Última Hora, 16/01/18):
Saltas de la cama cuando todavía es de noche. No eres amigo de los gimnasios, ni de salir a correr; mucho menos del fitness o del running. Te sientas frente al ordenador para escribir. Debes este artículo y estás contra las cuerdas. Navegas por Facebook en busca de inspiración. Una vez más, te sorprendes de lo rápido que Word decidió no subrayar en rojo la palabra «Facebook». Allí están los de siempre, los ya clásicos: escenas cómicas con animales, con niños, bromas pesadas con adultos, mil trucos para reformar tu casa, tu alma, para cocinar en cinco minutos platos increíbles; soflamas políticas, consejos para que el amor dure, análisis de quita y pon. Fake news, hechos alternativos, posverdad bajo demanda. «El conocimiento os hará libres», decía Sócrates. La acidez trepa por tu pecho y te recuerda que no cumpliste con tu promesa de una vida más sana. Acumular promesas, he aquí una buena definición de lo que es la vida. Sustituya «promesas» por «kilos» o «cinismo». Definiciones de quita y pon. Objetivo cumplido. Buenos días.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Antes del viento / Muertes en directo (fragmentos de un diario)


11.12.17.- Día ventoso. Las hojas se agarran desesperadamente a las ramas de los árboles para no salir despedidas. A su vez, las ramas se aferran a los troncos y las raíces de estos, al suelo que los ampara. Los pocos que pasean por las aceras lo hacen con las cabezas hundidas, como si temieran que una fuerte ráfaga se las llevara lejos. Imagino cabezas rodando por las calles de la ciudad, descolocadas ­—nunca mejor dicho— frente a esta nueva situación. Imagino que una cabeza llega rodando hasta la puerta de casa. Le doy la bienvenida, me instalo con ella en el salón. Sin que le pregunte, empieza a hablar del viento. Me dice que el viento es peligroso, que todo lo agita y desordena. Las cosas se mueven y cuando esto sucede todo es posible. Me olvido de la cabeza y me acerco a la ventana. Contemplo el exterior. Los árboles bailan sin compás perceptible y las cabezas de las personas ya no saben que más hacer para protegerse, como si una realidad paralela —e inquietante— quisiera conquistar esta otra realidad que nos ha tocado en suerte. El viento pasará porque todo termina por pasar. Entonces, tocará hacer balance y recuento. Cosas habrán cambiado. Tal vez usted ya no sea exactamente igual a como era antes del viento.


13.12.17.- Muertes en directo, en streaming. De las plazas públicas a las redes sociales. El placer morboso saltando de siglo en siglo. Lo detectas en ti. Te estremeces. De ser esto un cuento de Bolaño, empezarías a temblar. En realidad, llevarías todo el día temblando, a pesar de los cerca de veinte grados que reinan en tu habitación. Dudarías de las imágenes que la ventana ofrece, dudarías de seguir vivo, dudarías de todo… Pero esto no es un cuento de Bolaño. Esto no es un cuento, se dice el personaje en que te vas transformando un poco a sabiendas, aunque tal vez todo sea un cuento y, como ocurre con los cuentos, el tono es la clave. El tono antes que la anécdota, decía el fallecido Piglia, del que leemos los diarios del personaje en que se fue transformando, un poco a sabiendas. Muertes en directo, en streaming. Me hago palomitas. Me pongo cómodo. Comparto esto.  

domingo, 3 de diciembre de 2017

2x1: Tiranía + Océano sin fin

Tiranía

Anda todo el mundo haciendo cábalas sobre las posibles mayorías catalanas, como si nuestra vida dependiera del número de votos o el número de escaños de una u otra opción, cuando me topo con esta reflexión de Rüdiger Safranski, oportunamente anotada en mi diario el pasado febrero: “es una especie de tiranía que se nutre del caldo de cultivo que se produce en la masa y de ahí de nuevo el papel de las redes sociales. Esa tiranía está enmarcada en una especie de aprobación populista, la masa que apoya a una determinada persona. En Polonia o Hungría, por ejemplo, se está reduciendo y eliminando poco a poco la democracia, pero con el enorme apoyo de una mayoría. La palabra democracia suena muy bien, pero lo decisivo es el Estado de derecho, la separación de poderes. Hitler llegó al poder democráticamente, apoyado por una gran mayoría, pero el que alguien sea elegido por mayoría no es lo bueno; lo bueno es que exista la separación de poderes”. Dicho queda.

ÚLTIMA HORA, 07/11/17


Océano sin fin

Pienso en la joven de 18 años presuntamente violada por cinco hombres en los sanfermines de 2016. Pienso en las madres de José Ángel Prenda, Antonio M. Guerrero, Alfonso J. Cabezuelo, Jesús Escudero y Ángel Boza. Pienso en el final de La semilla del diablo, de Roman Polanski. Veo a Mia Farrow acunando al pequeño Satanás. Inevitable recordar el caso de Samantha Geimer. Pienso en la película La caja de música, en la decisión final de Jessica Lange. Siento que me estoy yendo por las ramas y vuelvo a las madres de los conocidos como la Manada. Las imagino de noche, en su habitación, sabiendo lo que todos sabemos, habiendo escuchado lo que todos hemos escuchado. Las imagino, luego, reunidas con la joven presuntamente violada. Pienso en los dilemas morales, en las heridas que un reconocimiento superficial no detectaría. Pienso en las víctimas colaterales, en lo que diría el informe del detective que siguiera sus pasos. Pienso en la joven de 18 años, una gota mediática en un océano sin fin. 

ÚLTIMA HORA, 21/11/17