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viernes, 18 de diciembre de 2009

Judy G., de Blackinvoice


Hay canciones y mujeres que te hipnotizan, que te agarran de la mano y las pelotas para llevarte a su terreno y entonces estás perdido, feliz y perdido y con ganas de estirar el momento hasta que nada quede en pie, hasta que todo parezca un chiste o una despedida lacrimógena. Tal vez las dos cosas. Bienvenido a la enfermedad. El infierno baila en tu mente con movimientos lentos y está hecho de susurros y frases ambiguas, de cortinas decadentes y vasos siempre a medias. Entonces sólo puedes escribir cosas del tipo: “Estas mujeres que nos parecen diferentes a las demás suelen ser las más peligrosas, las que nos cambian la vida y casi nunca para bien”. Casi nunca es para bien todo lo bueno.

Quién no amó a Judy G. alguna noche.



http://miguelangelabraham.com/video_2.html







lunes, 14 de diciembre de 2009

Judy G.


walk all over the way to reach up the healingblackinvoice

quiero amarte una vez alcanzada la curación
quiero dejar de ser uno de aquellos hombres que alguna vez te tuvieron
mientras mirabas a la cámara desde un lugar que tiempo después
llamamos Reikiavik
es inútil buscarle un sentido alguna excusa
demasiadas lecturas sobre la cuerda floja demasiadas copas
contratos torres suicidas derrumbándose lentas
casi con alegría desde los monitores
del centro de control de una ciudad
sin ley ni control ni centro
quién necesita dinero fama amor tristeza
quién necesita nada esta noche en que quiero dejar de ser
uno de aquellos hombres que decían
prepárate zorra ahora llega lo bueno
pero lo bueno era la ducha caminar sola después
por la Nieuwezijds Voorburgwal en Ámsterdam
o entre las calles West 53rd y West 54th NY
antes de que los perros del día
dieran con tu rastro
de cosa rota
semen
y secobarbital