jueves, 17 de mayo de 2012

Los extremos a veces terminan por no tocarse




Quería ser la única para él, gozar de una exclusividad más allá de la normalmente exigida en toda relación sentimental ordinaria, por eso puso en cuarentena palabras como “imaginación”, “Facebook”, “ficción” o “noche”. Él, pese a considerarse un hombre piadoso y no excesivamente imbécil, jamás pudo o supo mentirle. Ahora, cada uno culpa al otro por el final de aquel microrrelato que apuntaba a novela.