miércoles, 3 de agosto de 2016

Agosto y el diablo

Ir dejando a tu paso huellas indelebles y sin embargo cambiantes a las que poder regresar en cualquier momento. Ser todos tus fantasmas. No impedir que el azar desquicie la materia, sus infinitas posibilidades. Decirles ahora sí a todas las demás. Ser el vagabundo y el aristócrata que viven en ti dependiendo del día. Convertir el asfalto en espuma de océano. Perder cronología, nombres, parlamentos. Confundir años y cuerpos, ciudades y promesas. Que ese pasillo, que recorristeis abrazados, nunca desemboque en la misma habitación. Haber dicho lo que no dijiste a la mujer que ya no estaba. Haber perdido el avión la mañana siguiente y no dos años después, cuando el mundo era otro. Jamás saber qué va a pasar con lo que ya ha pasado. Que ella se llame Beatriz, Melania, Isidora. Poder vivir de espaldas a los plazos suscritos, a las condiciones pactadas. Despertar sin saber a quién diste tus días. Destrozar lo que fuiste para serlo de nuevo. 

ÚLTIMA HORA, 02/08/16