jueves, 17 de noviembre de 2011

Dos poemas de Philip Larkin, el corazón más triste del mercado británico de posguerra


VIERNES POR LA NOCHE
EN EL ROYAL STATION HOTEL

Desde los altos racimos de bombillas, esparcida,
la luz cae oscuramente sobre sillas solas
de colores distintos, que se miran una a otra.
Por la puerta abierta, el comedor declara

una más grande soledad de vasos y cuchillos
y una alfombra de silencio. El conserje lee
un diario vespertino que ha sobrado. Pasan horas,
y los viajantes ya volvieron a Leeds

dejando ceniceros llenos en la Sala de Reuniones.
Las lámparas alumbran pasillos sin zapatos. Qué
aislado es esto, como una fortaleza…

El papel con membrete, hecho para escribir a casa
(si es que hubiera una casa) cartas del exilio: Cae
la noche. Olas se pliegan detrás de las aldeas.

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VERS DE SOCIETE

Mi esposa y yo hemos invitado a una gentuza
a que vengan a perder el tiempo a casa: ¿te atreves
a ser de la partida? Pero qué mierda, amigo.
Acaba el día.
La estufa respira, los árboles se mecen oscuramente.
Por lo tanto: Querido Warlock-Williams, lo lamento…

Gracioso lo difícil que resulta quedarse solo.
Podría pasarme, si quisiera, la mitad de las noches
sosteniendo una copa de jerez insulso, inclinado
para oír las tonterías de una zorra
que no ha leído otra cosa que revistas;
pensad en cuánto tiempo libre se ha escurrido

hacia la nada porque uno lo llenó
con caras y cubiertos, en vez de aprovecharlo
bajo una lámpara, oyendo cómo sopla el viento
y asomándose a ver la luna convertida
en navaja afilada por el aire.
Una vida y, sin embargo, con qué dureza nos inculcan:

toda soledad es egoísta. Nadie hoy
cree al eremita de andrajos y escudilla
que habla con Dios (también éste se fue); el gran deseo
es tener gente que sea simpática con uno,
lo cual, en cierto modo, significa retribuirlo.
La virtud es social. ¿Entonces son estas rutinas
una forma de jugar a la bondad, como ir a misa?
¿Algo aburrido, que hacemos no muy bien
(interesarnos por la investigación de aquel idiota)
pero con sentimiento, pues, aun groseramente,
nos señala el buen ejemplo?
Demasiado sutil. Y decoroso, encima. Oh, diablos,

sólo los jóvenes son libres de estar solos.
Para tener compañía queda ahora menos tiempo
y permanecer a menudo bajo la lámpara
no ofrece paz, sino otras cosas.
Remordimiento y fracaso esperan en la sombra
susurrando Querido Warlock-Williams: por supuesto…


De Ventanas altas