miércoles, 26 de junio de 2013

Presentación de Piscinas iluminadas

 El pasado 29 de mayo, es decir, tres días antes de mi boda y cuatro después de mi despedida de soltero, presentamos Piscinas iluminadas al público mallorquín. Nadal Suau, fiel a su costumbre, estuvo sembrado. Antes de dar comienzo al acto, intercambiamos impresiones en privado sobre la novela. Me sorprendió, y así se lo hice saber, lo mucho que decía haberse reído mientras la leía. En ningún momento se me pasó por la cabeza escribir una novela humorística. De hecho, Piscinas iluminas no es una novela humorística. Mi intención jamás fue provocar risas. Me esforcé, eso sí, en remarcar el lado grotesco, absurdo, de la realidad, de ahí que algunas situaciones puedan resultar hilarantes. 

 Después de la intervención de Nadal Suau, llegó mi turno. Fiel a mi costumbre, balbucí cuatro imprecisiones sobre Piscinas iluminas en particular y sobre el hecho de escribir en general. Me puse estupendo y pronuncié los nombres de Juan Carlos Onetti y Thomas Bernhard. De haber estado menos espeso, habría hablado de la novela El miedo del portero al penalti, de Peter Handke. 

 Acabamos la noche cenando unos pocos en un restaurante de La Rambla. Debo decir que Floriane, por esos días en Mallorca, acaparó más atención y firmó más autógrafos que el que esto escribe.

Un momento durante la intervención de Nadal Suau.

Instante en que balbucía una de mis cuatro imprecisiones.

De charla con un lector.

Solo y sin bolígrafo a la hora de la firma.


Fotos: Carlos Ovejero-Vela.